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jueves, 15 de septiembre de 2011

Daisy

Puedo hablarte?, contarte algo que soñé las otras noches?


Tú caminabas solitario por un bosque bellísimo; ibas agobiado, cansado, quizá qué pensabas en ese momento.-
De pronto te detuviste debajo de un gran árbol, y al pié del mismo descubriste una lápida, te acercaste para ver la fotografía que se encontraba en ella, estaba media cubierta por el musgo del bosque, pero lo retiraste para poder ver a una bella joven que te miraba fijamente desde ahí....
Trataste , ya con impaciencia, de retirar el resto del musgo sobre la leyenda... decía Daisy, mi querida hija... fallecida en ... del mes de marzo....1884.-
Yo te observaba desde el alto, te quedaste pensativo, mirando siempre esa lápida, luego te sentaste contra el tronco del árbol y te adormeciste..... Yo seguía suspendida en el espacio y observaba tus movimientos regulares al respirar....De pronto, algo se movió cerca de tí, en un instante cual volutas de humo, fué elevándose de la lápida una figura casi transparente de una niña de largos cabellos y tez muy blanca. Sus rasgos eran angelicales, tú te despertaste, o por lo menos me pareció, no te asustaste, te pusiste de pié, ella te tomó la mano y se internaron en el bosque.....
Creí enloquecer...bajé sobre la tumba y vi a la misma niña que te había llevado hacia la espesura.... Qué angustia !!!!


Di muchas vueltas por los alrededores para ver si los encontraba y no pude ver nada, hasta que sentí que un pájaro trinaba sobre una rama, miré hacia arriba y allí, sentados sobre un tronco estaban los dos tomados de la mano y mirándose a los ojos. Tuve la impresión que los dos con la mirada se decían tantas cosas.


Por fín un golpe en la calle me despertó y me encontré bañada en transpiración y con la respiración agitada....Dios mío, qué pesadilla, dije.....
Pasaron los días y una mañana decidí ir a caminar por ese bosque que había soñado....estaría ahí la lápida de Daisy ?.


Caminé desde muy temprano, pasé a través de arroyos y helechos casi gigantes...no podía estar ahí, no era ese el lugar....Seguí y seguí, hasta que me encontré en un claro del bosque donde había una construcción derruída, los restos de lo que había sido una pequeña cabaña donde los leñadores guardaban lo que recogían por esos lugares....qué vieja y que rota estaba; fuí a verla más de cerca y junto al muro encontré la lápida de los sueños; pero la fotografía no era la de ella. Era la tuya...y tenía la misma fecha.-

Es que acaso esto no es también un sueño? No, no lo es. Qué pasó para que tu fotografía esté ahí en esa tumba mas que centenaria?


Mientras estaba pensando y mirando tu foto, se acercó un leñador y me dijo..."Vió lo que pudimos conservar de aquella tragedia que se vivió en estos parajes?


Sí, quién es?" " "¿ De qué tragedia me habla?"


"Un amor bellísimo, tronchado apenas estaba naciendo, por celos incomprensibles de un padre rencoroso..."vió la de la niña Daisy ?"


"Sí", le dije, "Bueno", dijo el leñador, "venga, vamos hasta ahí, tengo que llevarle unas


flores que junté por aquí, siempre lo hago..."


No podía decirle que la había visto en un sueño y que ahora no sabía donde estaba, así que fuí caminando detrás de él, para que no se diera cuenta--- A pocos minutos de camino, llegamos a un paraje conocido por mí....y alguien lloraba sobre la lápida....Eras tú... Y sabes qué extraño? el leñador no dió muestras de haberte visto.-





Belkys































































martes, 30 de agosto de 2011

Un cuento de amor

Apenas llegué a la redacción, me llamaron para pedirme un cuentito de amor... un cuentito de amor?

Me senté frente a la máquina de escribir y me puse a pensar, qué amor?... entre quienes?... bueno, lo pensaré, algo saldrá de todo ésto, ¿podrá ser un amor verdadero? ¿Y porqué no?...


Cuentan que una mañana tibia y soleada, caminaba lentamente, llevando en un carrito destartalado todas sus pertenencias, un hombre cuya edad era un misterio escondido bajo gran cantidad de cabello y barba.-


Lo único que se le veían, rodeado de arrugas producidas por el sol y los inviernos, eran dos ojos celestes y alegres, que escudriñaban todos los rincones de la ribera del Sena...quién sabe, siempre se encontraba algo...


Pensando en eso iba Pierre, cuando a poca distancia vió una caja de zapatos apenas destapada....rápidamente se dirigió hasta ella, "Un par de zapatos" se dijo"no importa que no sean nuevos, los que tengo, ya no se tienen unidos ni por los cordones" sonrió.


Al llegar al lugar, sintió un ruidito familiar, abrió la caja, y ahí enroscadito, estaba un perrito peludo, flaco y tembloroso, que le lanzó una mirada desconsolada....


"Mi pequeñito, ¿qué te han hecho? ¿Y tu madre? Acaso te abandonaron para que yo te encontrara?". Lo levantó de la caja y se lo puso entre sus ropas raídas pero cálidas, el pobrecito estaba helado y muerto de hambre...lo primero que hizo fué lamerle las manos y desde ese momento se formó un lazo de amor que nadie podría desatar....


Fué hasta el hogar de pobres, dónde solían darle un plato de sopa caliente, lo dejó a Leo, ya lo había bautizado, entre sus cosas en el carrito y entró a buscar sopa y quizá le dieran un poquito de leche tibia para su amiguito.


La moza que atendió el lugar, comprendió lo que le contó Pierre y le arrimó una latita con un poco de leche tibia. Demás está decir que en un momento, ya estaba en la pancita redonda de Leo...


Así fueron pasando los días, meses y años, Leo y Pierre, Pierre y Leo, eran una pareja ya conocida por todos los habitantes del bajo mundo del Sena, y cuando se juntaban de noche para dormir, Leo siempre estaba entre Pierre y sus amigos, era su mascota y él ya los conocía a todos.


Pasaron las estaciones varias veces, y Pierre ya no estaba tan ágil como al principio, Leo era el que lo guiaba, atado a una cuerdita, porque también aquellos ojos celestes habían perdido el brillo de la mirada...


Una noche, cruzaban la avenida, hacia el Sena, para ir a encontrarse con los amigos de siempre, charlar un poco, beber algún pastís y luego, mas calientes por fuera y por dentro, se recogerían a dormir.


Al cruzar la calle, un auto a gran velocidad, desembocó de una callejuela y no se pudo detener ante Pierre y Leo, arrastrándolos unos buenos metros....


Cuando la gente corrió, encontraron a Pierre como dormido y a su querido perrito que trataba de darle calor a su corazón. En sus ojos se podía ver el desconsuelo de ese perro al ver el estado de su querido compañero....


Vino la ambulancia, llevó a Pierre, muerto, y dejó a Leo en la calle.


Por supuesto los amigos de Pierre lo recogieron y se lo llevaron con ellos...pero Leo estaba desconsolado, lloró toda la noche y lo buscó entre los que dormían.


Pierre era un gran amigo para todos ellos, muy querido y siempre buscando para acompañarlos o ayudarlos cuando se encontraban en problemas, está de más decir que todos estaban tan desconsolados como Leo. Alguien era amigo de alguien que a su vez era amigo del sepulturero del Pierre Lachaise; y no se sabe cómo, pero encontraron un rinconcito dentro de este viejo cementerio de París, para enterrar al querido amigo.


A la mañana siguiente, bien temprano, cuando llegaron los amigos acompañando al féretro de Pierre, ya al lado del portal del P.Lachaise se encontraba Leo, temblando terriblemente de frío y de pena. En cuanto entró el cortejo, él iba debajo del cajón de su amigo llevado por sus compañeros....


Una vez terminada la ceremonia, cada uno se fué retirando lentamente, pero Leo no estaba...¿quizá dónde habría ido?, algunos pensaban que se había ido a buscar nuevo patrón, pero él estaba escondico entre las lápidas.-


Una vez solo, se acostó sobre la tumba de Pierre, como para darle el poco calor de su esmirriado cuerpito, su amigo estaba helado...


Por la noche nevó abundantemente, cuando por la mañana el cuidador llegó hasta la tumba de Pierre, vió sobre la misma una montañita de nieve con la forma alargada de un perrito, se acercó más y de ella partían las huellas de un par de zapatos rotos en su suela y cuatro pocitos con la forma de las patitas de Leo.


El pobre sepulturero se quedó paralizado, las huellas iban alejándose a medida que aparecían, como si Pierre y Leo hubieran iniciado juntos el camino del nunca volver, siempre juntos, siempre unidos por aquél lazo de amor que los había atado para la eternidad....


No es acaso un cuento de gran amor?


Belkys