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lunes, 10 de mayo de 2010

Animarse a volar de Jorge Bucay de Cuentos Para pensar.



Para Ioshúa que se animó a correr el riesgo y voló... (publicado originalmente en Recuentos para Demián, 1991)

...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.-
Pero yo no sé volar – contestó el hijo.-
Ven – dijo el padre.
Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.-
Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...
El hijo dudó.-¿Y si me caigo?-
Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.
Los más pequeños de mente dijeron:-¿Estás loco?-¿Para qué?-Tu padre está delirando...-¿Qué vas a buscar volando?-¿Por qué no te dejas de pavadas?-Y además, ¿quién necesita?
Los más lúcidos también sentían miedo:-¿Será cierto?-¿No será peligroso?-¿Por qué no empiezas despacio?-
En todo casa, prueba tirarte desde una escalera.-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.
Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.-
Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.
Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

martes, 2 de marzo de 2010

El celular de Hansel y Gretel por Hernán Casciari

Anoche le contaba a mi hijita Nina un cuento
infantil muy famoso, el de Hansel y Gretel
de los hermanos Grimm.

En el momento más tenebroso de la aventura,
los niños descubren que unos pájaros se han comido
las estratégicas bolitas de pan,
un sistema muy simple que los hermanitos habían ideado
para regresar a casa. Hansel y Gretel se descubren solos
en el bosque, perdidos, y comienza a anochecer.

Mi hija me dice, justo en ese punto
de clímax narrativo: 'No importa. Que lo
llamen al papá por el celular'.

Yo entonces pensé, por primera vez,
que mi hija no tiene una noción de la vida
ajena a la telefonía inalámbrica.
Y al mismo tiempo descubrí qué espantosa
resultaría la literatura -toda ella, en general- si el teléfono
móvil hubiera existido siempre, como cree mi hija de cuatro años.

Cuántos clásicos habrían perdido su nudo
dramático, cuántas tramas hubieran muerto
antes de nacer, y sobre todo qué fácil se habrían solucionado
los intríngulis más célebres de las grandes historias de ficción.

Piense el lector, ahora mismo,
en una historia clásica, en cualquiera que se le ocurra.
Desde la Odisea hasta Pinocho, pasando por El viejo y el mar,
Macbeth, El hombre de la esquina rosada o La familia de Pascual Duarte.
No importa si el argumento es elevado o popular,
no importa la época ni la geografía.

Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica que conozca al dedillo,
con introducción, con nudo y con desenlace.
¿Ya está?
Muy bien. Ahora ponga un celular en el bolsillo del protagonista.
No un viejo aparato negro empotrado en una pared,
sino un teléfono como los que existen hoy:
con cobertura, con conexión a correo electrónico y chat,
con saldo para enviar mensajes de texto y
con la posibilidad de realizar llamadas internacionales cuatribanda.

¿Qué pasa con la historia elegida?
¿Funciona la trama como una seda,
ahora que los personajes pueden llamarse desde cualquier sitio,
ahora que tienen la opción de chatear,
generar videoconferencias y enviarse mensajes de texto?
¿Verdad que no funciona un carajo?

La Nina, sin darse cuenta, me abrió anoche
la puerta a una teoría espeluznante:
la telefonía inalámbrica va a hacer añicos
las viejas historias que narremos,
las convertirá en anécdotas tecnológicas de calidad menor.

Con un teléfono en las manos, por ejemplo,
Penélope ya no espera con incertidumbre a que
el guerrero Ulises regrese del combate.

Con un móvil en la canasta,
Caperucita alerta a la abuela a tiempo y
la llegada del leñador no es necesaria.

Con telefonito, el Coronel sí tiene quién le
escriba algún mensaje, aunque fuese spam.

Y Tom Sawyer no se pierde en el Mississippi,
gracias al servicio de localización de personas de Telefónica.

Y el chanchito de la casa de madera le
avisa a su hermano que el lobo
está yendo para allí.

Y Gepetto recibe una alerta de la escuela,
avisando que Pinocho no llegó por la mañana.

Un enorme porcentaje de las historias escritas
(o cantadas, o representadas) en los veinte siglos
que anteceden al actual, han tenido como principal
fuente de conflicto la distancia, el desencuentro y la incomunicación.
Han podido existir gracias a la ausencia de telefonía móvil.

Ninguna historia de amor, por ejemplo,
habría sido trágica o complicada,
si los amantes esquivos
hubieran tenido un teléfono
en el bolsillo de la camisa.

La historia romántica por excelencia
(Romeo y Julieta, de Shakespeare)
basa toda su tensión dramática final
en una incomunicación fortuita:
la amante finge un suicidio,
el enamorado la cree muerta y se mata,
y entonces ella, al despertar,
se suicida de verdad. (Perdón por el espoiler).

Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil,
le habría escrito un mensajito de texto a Romeo
en el capítulo seis:
M HGO LA MUERTA,
PERO NO TOY MUERTA.
NO T PRCUPES NIHGAS IDIOTCS. BSO.

Y todo el grandísimo problemón dramático
de los capítulos siguientes se habría evaporado.
Las últimas cuarenta páginas de
la obra no tendrían gollete,
no se hubieran escrito nunca,
si en la Verona del siglo catorce hubiera existido la promoción
'Banda ancha móvil' de Movistar.

Muchas obras importantes, además,
habrían tenido que cambiar su nombre
por otros más adecuados.

La tecnología, por ejemplo,
habría desterrado por completo
la soledad en Aracataca y entonces la novela
de García Márquez se llamaría 'Cien años sin conexión':
narraría las aventuras de una familia en donde
todos tienen el mismo nick (buendia23, a.buendia, aureliano_goodmornig)
pero a nadie le funciona el Messenger.

La famosa novela de James M. Cain
-'El cartero llama dos veces'- escrita en 1934 y
llevada más tarde al cine,
se llamaría 'El gmail me duplica los correos entrantes' y
versaría sobre un marido cornudo que descubre
(leyendo el historial de chat de su esposa)
el romance de la joven adúltera con un forastero de malvivir.

Samuel Beckett habría tenido que cambiar
el nombre de su famosa tragicomedia en dos actos
por un título más acorde a los avances técnicos.
Por ejemplo, 'Godot tiene el teléfono apagado o
está fuera del área de cobertura', la historia de dos hombres
que esperan, en un páramo, la llegada de un tercero
que no aparece nunca o que se quedó sin saldo.

En la obra 'El jotapegé de Dorian Grey',
Oscar Wilde contaría la historia de un joven
que se mantiene siempre lozano y sin arrugas,
en virtud a un pacto con Adobe Photoshop,
mientras que en la carpeta Images de su teléfono
una foto de su rostro se pixela sin remedio,
paulatinamente, hasta perder definición.

La bruja del clásico Blancanieves
no consultaría todas las noches al espejo
sobre 'quién es la mujer más bella del mundo',
porque el coste por llamada del oráculo sería
de 1,90 la conexión y 0,60 el minuto;
se contentaría con preguntarlo
una o dos veces al mes. Y al final se cansaría.

También nosotros nos cansaríamos,
nos aburriríamos, con estas historias de solución automática.
Todas las intrigas, los secretos y los destiempos
de la literatura (los grandes obstáculos que siempre
generaron las grandes tramas) fracasarían
en la era de la telefonía móvil y del wifi.

Todo ese maravilloso cine romántico
en el que, al final, el muchacho corre como loco
por la ciudad, a contra reloj, porque su amada
está a punto de tomar un avión,
se soluciona hoy con un SMS de cuatro líneas.

Ya no hay ese apuro cursi,
ese remordimiento, aquella explicación que nunca llega;
no hay que detener a los aviones ni cruzar los mares.
No hay que dejar bolitas de pan en el bosque
para recordar el camino de regreso a casa.
La telefonía inalámbrica -vino a decirme anoche
la Nina, sin querer- nos va a entorpecer las historias
que contemos de ahora en adelante.
Las hará más tristes, menos sosegadas,
mucho más predecibles.

Y me pregunto, ¿no estará acaso ocurriendo
lo mismo con la vida real,
no estaremos privándonos de aventuras novelescas
por culpa de la conexión permanente?
¿Alguno de nosotros, alguna vez, correrá desesperado
al aeropuerto para decirle a la mujer que ama
que no suba a ese avión, que la vida es aquí y ahora?

No. Le enviaremos un mensaje de texto lastimoso,
un mensaje breve desde el sofá.

Cuatro líneas con mayúsculas.
Quizá le haremos una llamada perdida,
y cruzaremos los dedos para que ella,
la mujer amada, no tenga su telefonito en modo vibrador.

¿Para qué hacer el esfuerzo de vivir al borde de la aventura,
si algo siempre nos va a interrumpir la incertidumbre?
Una llamada a tiempo, un mensaje binario, una alarma.

Nuestro cielo ya está infectado de señales y secretos:
cuidado que el duque está yendo allí para matarte,
ojo que la manzana está envenenada,
no vuelvo esta noche a casa porque he bebido,
si le das un beso a la muchacha se despierta y te ama.
Papá, ven a buscarnos
que unos pájaros se han comido las migas de pan.

Nuestras tramas están perdiendo el brillo
-las escritas, las vividas, incluso las imaginadas-
porque nos hemos convertido en héroes perezosos.


Hernan Casciari es el autor de la obra "Mas respeto que soy tu madre" que interpreta con tanto éxito Antonio Gasalla.

sábado, 16 de enero de 2010

Cuenta la leyenda.......



Cuenta la leyenda que en un monasterio budista ubicado en una ladera casi inaccesible de las frías y escarpadas montañas de los Himalayas, un buen día uno de los monjes guardianes amaneció sin vida.
.Le hicieron los rituales tibetanos propios para esas ocasiones, llenas de profundo respeto y misticismo.
Sin embargo, era preciso que algún otro monje asumiera las funciones del puesto vacante del guardián. Debía encontrarse el monje adecuado para llevarlas a cabo.
El Gran Maestro convocó a todos los discípulos del monasterio
para determinar quien ocuparía el honroso puesto de Guardián. El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en la que estaban reunidos y encima de ésta, colocó un exquisito jarrón de porcelana, y en él, una rosa amarilla de extraordinaria belleza y dijo: “He aquí el problema.”“Asumirá el puesto de Honorable Guardián de nuestro monasterio el primer monje que lo resuelva.
”Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de gran valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro.Los monjes se quedaron como petrificados, en el más respetuoso silencio, hundidos en sus interrogantes internas…
Qué representaría ese bello jarrón con flores?
Qué hacer con él?
Cuál podría ser el enigma encerrado en tan delicada belleza?
Simbolizaría acaso las tentaciones del mundo?
Podría ser algo tan simple como que necesitara agua la flor?
Eran tantas preguntas…..

En momento determinado, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y ... Zaz!! destruyó todo de un sólo golpe.
Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo:“Alguien se ha atrevido no sólo a dar solución al problema, sino a eliminarlo. Honremos a nuestro nuevo Guardián del Monasterio".
En realidad, poco importa cuál sea el problema.
Hay problemas cuyo aspecto nos confunde, pues halaga los sentidos. En el fondo sigue siendo un problema.
Si es un problema, es exactamente eso: un problema, y precisa ser eliminado, no importa que se trate de una mujer sensacional, o de un hombre maravilloso o de un gran amor que se esfumado; por más hermoso que haya sido la experiencia que has vivido o lo significaiva que haya sido la persona con quien has estado, si no existiera más sentido para ello en tu vida, tiene que ser eliminado.
Muchas personas cargan la vida entera el peso de cosas
que fueron importantes en su pasado y que hoy solamente ocupan
un espacio inútil en sus mentes,
espacio que es indispensable para recrear la vida.
Un antiguo proverbio Chino dice:"Para que tú puedas beber vino en una copa que se encuentra llena de Té, es necesario primero tirar el té, y entonces podrás servir y beber el vino."Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios,
hasta llegar a las personas del pasado que no tienen más sentido
que sigan ocupando un espacio en tu mente.
Exígete a ti mismo lo que te gustaría exigirles a los demás,
y a los demás déjalos tranquilos sin esperar NADA de ellos.
Así te ahorrarás disgustos.
No te quejes con tu Dios diciéndole que tienes un gran problema,
dile a tu problema que tienes un gran Dios.

Fin

Historia de dominio público de amplia difusión en internet
Fotos de libre acceso en internet
Concepto y montaje original cortesía de Carlos Rangel
Santiago de Querétaro, Mex. Sep.2008


















martes, 24 de noviembre de 2009

Mi querida Daisy - Belkys


Puedo hablarte?, contarte algo que soñé las otras noches?
Tú caminabas solitario por un bosque bellísimo...ibas agobiado,cansado, quizá con que pensamientos en tu cabeza....De pronto te detuviste debajo de un árbol, y al pié del mismo descubriste una lápida...te acercaste para ver la fotografía que se encontraba en ella, estaba media cubierta por el musgo del bosque, pero lo retiraste, para ver a una bella joven que te miraba fijamente desde ahí...Trataste, ya con impaciencia, de retirar el resto del musgo sobre la leyenda...decía Daisy, mi querida hija...fallecida en el mes de marzo de... 1884...
Yo te observaba desde el alto...tú quedaste pensativo, mirando siempre esa lápida, luego te sentaste contra el tronco del árbol y sin quererlo te adormeciste.- Yo seguía suspendida en el espacio y observaba tus movimientos regulares al respirar.-
De pronto, algo se movió cerca de tí, y en un instante cual volutas de humo, fué elevándose de la lápida una figura casi transparente de una niña de largos cabellos y tez muy blanca. Sus rasgos eran angelicales, tú te despertaste, o por lo menos me pareció, no te asustaste, te pusiste de pié, ella te tomó la mano y se internaron en el bosque...Creí emloquecer, bajé sobre la tumba y vi a la misma niña que te había llevado hacia la espesura....Qué angustia !!!!
Dí muchas vueltas por los alrededores para ver si los encontraba y no pude ver nada,hasta que sentí que un pájaro trinaba sobre una rama, miré hacia arriba y allí, sentados sobre un tronco estaban los dos tomados de la mano y mirándose a los ojos. Tuve la impresión que los dos con las miradas se decían tantas cosas....
Por fín un golpe en la calle me despertó y me encontré bañada en transpiración y con la respiración agitada....Dios mío, qué pesadilla, dije....
Pasaron los días y una mañana decidí ir a caminar por ese bosque que había soñado....estaría ahí la lápida de Daisy?
Caminé desde muy temprano, pasé a través de arroyos y helechos casi gigantes...no podía estar ahí, no era ese el lugar. Seguí y seguí, hasta que me encontré en un claro del bosque donde había una construcción derruída, los restos de lo que había sido una pequeña Capilla donde ahora, los leñadores guardaban lo que recogían por esos lugares....Qué vieja y que rota estaba, fuí a verla mas de cerca y junto al muro encontré la lápida de mi sueño.- Pero la fotografía no era la de ella....Era la tuya...Y tenía la misma fecha.-Es que acaso esto no es también un sueño?..No, no lo es...¿Qué pasó para que tu fotografía esté ahí en esa tumba mas que centenaria?Mientras estaba pensando y mirando tu foto, se acercó un leñador...Y me dijo..."Vió lo que pudimos conservar de aquella tragedia que se vivió en estos parajes?"Si, quién es? "¿De qué tragedia me habla?".-"Un amor bellísimo, tronchado apenas estaba naciendo, por celos incomprensibles de un padre rencoros...vió la de la niña Daisy?""Si", le dije, "bueno" dijo el leñador, "venga vamos hasta ahí, tengo que llevarle unas flores que junté por aquí, siempre lo hago...".No podía decirle que la había visto en un sueño y que ahora no sabía dónde estaba, así que fuí caminando detrás de él, para que no se diera cuenta. A pocos minutos de camino, llegamos a aqué paraje conocido ya por mí...y alguien lloraba sobre la lápida...Eras tú...Y sabes que extraño? el leñador no dió muestras de haberte visto.-
Belkys

jueves, 15 de octubre de 2009

Ahuyentar los fantasmas - Paulo Cohelo

Durante años Hitoshi intentó - inútilmente - despertar el amor de aquella a quien consideraba ser la mujer de su vida. Pero el destino es irónico: el mismo día que ella lo aceptó como futuro marido, también descubrió que tenía una enfermedad incurable y le quedaba poco tiempo de vida.
Seis meses después, ya a punto de morir, ella le pidió:
- Quiero que me prometas una cosa: que jamás te volverás a enamorar. Si lo haces, volveré todas las noches para espantarte.
Y cerró los ojos para siempre. Durante muchos meses, Hitoshi evitó aproximarse a otras mujeres, pero el destino continuó irónico, y él descubrió un nuevo amor. Cuando se preparaba para casarse, el fantasma de su ex amada cumplió su promesa y apareció.
- Me estás traicionando - le dijo.
- Durante años te entregué mi corazón y tú no me correspondías -respondió Hitoshi - ¿No crees que merezco una segunda oportunidad de ser feliz?.

Pero el fantasma de la ex amada no quiso saber disculpas, y todas las noches venía para asustarlo. Contaba con todo detalle lo que había sucedido durante el día, las palabras de amor que él había dicho a su novia, los besos y abrazos que se habían intercambiado.
Hitoshi ya no podía dormir, así que fue a buscar al maestro zen Bashó.
- Es un fantasma muy listo - comentó Bashó.
- ¡Ella sabe todo, hasta los menores detalles! Y ya está acabando con mi noviazgo, porque no consigo dormir y en los momentos de intimidad con mi amada me siento muy inhibido.
- Vamos a alejar este fantasma - garantizó Bashó.
Aquella noche cuando el fantasma retornó, Hitoshi lo abordó antes de que dijera la primera frase.
- Eres un fantasma tan sabio, que haremos un trato. Como me vigilas todo el tiempo, te voy a preguntar algo que hice hoy: si aciertas abandono a mi novia y nunca más tendré mujer. Si te equivocas, has de prometer que no volverás a aparecer, so pena de ser condenado por los dioses a vagar para siempre en la oscuridad.
- De acuerdo - respondió el fantasma, confiada.
- Esta tarde estaba en el almacén y en un determinado momento cogí un puñado de granos de trigo de dentro de un saco.
- Sí, lo vi - dijo el fantasma.
- La pregunta es la siguiente: ¿cuántos granos de trigo tenía en mi mano?.
El fantasma en ese instante comprendió que no conseguiría jamás responder la pregunta. Y para evitar ser perseguido por los dioses en la oscuridad eterna, decidió desaparecer para siempre.
Dos días después Hitoshi fue hasta la casa del maestro zen.
- Vine a darle las gracias.
- Aprovecha para aprender las lecciones que hacen parte de esta experiencia - respondió Bashó.
"En primer lugar, aquel espíritu volvía siempre porque tenías miedo. Si quieres alejar una maldición, no le des la menor importancia."
"Segundo: el fantasma sacaba provecho de tu sensación de culpa: cuando nos sentimos culpables, siempre deseamos - inconscientemente - el castigo."
"Y, finalmente: nadie que realmente te amara te obligaría a hacer ese tipo de promesa. Si quieres entender el amor, aprende la libertad."
Paulo Coelho


martes, 3 de marzo de 2009

Es un cuento?...no lo creo,

Es un cuento?...no lo creo, pudo suceder...y en realidad estoy casi segura que sucedió...

Un día Germán buscaba a alguien con quién chatear en ICQ. Estaba solo, necesitaba un hombro amigo a quién depositar sus pensamientos... y ella llegó sin casi él darse cuenta....
Dulce, fuerte por momentos en sus comentarios cáusticos, valiente ante la vida que no le había sido muy amable...
Los días pasaron y la amistad, poco a poco se fué transformando en un dulce aroma de amor y luego, en un amor fuerte, capaz de ir contra todo y todos; llegaron a la conclusión, que lo que no se suele dar en un chat esta vez se había abierto como una flor fuera de estación.- El amor había llegado a sus corazones....
Siguieron acariciándose en el espacio virtual, enviándose besos tiernos y apasionados, haciendo grandes proyectos para un mañana que no estaba muy lejos...
Mariza postergaba las cosas, tenían que encontrarse, conocerse más aún y amarse para la eternidad, pero siempre surjía un inconveniente....
Germán no podía con su impaciencia...¿porque amada mía no podemos encontrarnos? Acaso estás casada y no me lo dijiste?... todas preguntas que se hacía y le hacía....
Un día Germán no encontró a Mariza como solía hacerlo, quizá qué problema habrá tenido? se dijo; pero los días se hicieron semanas y de la semana al mes pasó como un largo y doloroso espacio de tiempo....qué hacer? Es tan sutil el hilo que nos une...Sin dirección, teléfono, nombre completo, qué podría hacer este enamorado desesperado?
Ya había perdido todas sus esperanzas y quería encontrar una excusa inocente, porque no podía imaginar el abandono de un ser tan celestial.
De pronto, una noche, apareció el llamado de mensaje, con su luz titilante. Mariza había vuelto !!!!, su corazón inició una galopada imparable.-
"Hola mi amor, cómo estás? Qué pasó?...""No soy Mariza, ella no está entre nosotros....""Cómo? Qué pasó? Quién habla?..." dijo con un hilo de voz Germán.
Hace un mes la hice regresar de dónde vino...Lea mañana en las noticias del diario y lo sabrá....
Corrió a comprar el diario y en uno de los avisos fúnebres decía: "Mariza, amor mío, no pude resistir tu muerte, no dejé que te fueras así, dejándome en la soledad mas absoluta. Te resucité aún tomando tu corazón y dándole tu cariño a alguien que también te merecía porque te dió su amor durante esos meses que te hice vivir con el aliento del mío; ya no lo soporto...tendrás que descansar como te mereces... volverás al país de las almas puras y espero encontrarte pronto.Tu esposo que te ama con locura, Andrés.-Hoy se cumplen seis meses del fallecimiento de Mariza...su esposo y familiares la recuerdan con cariño.-"
"Estimado Germán, le debo una explicación, nunca habló con Mariza, habló conmigo que hice de enlace entre ustedes, no podía soportar su muerte. Gracias al amor de nosotros, la hicimos sobrevivir unos meses más y quizá desde donde está nos lo agradezca. Gracias amigo, Mariza y usted merecieron ese pequeño pero loco amor que vivieron.-El esposo de Mariza, Andrés...."
Belkys