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martes, 29 de noviembre de 2011

Arte poético

Mirar el río hecho de tiempo y agua
Y recordar que el tiempo es otro río,
Saber que nos perdemos como el río
Y que los rostros pasan como el agua.


Sentir que la vigilia es otro sueño
Que sueña no soñar y que la muerte
Que teme nuestra carne es esa muerte
De cada noche, que se llama sueño.


Ver en el día o en el año un símbolo
De los días del hombre y de sus años,
Convertir el ultraje de los años
En una música, un rumor y un símbolo,


Ver en la muerte el sueño, en el ocaso
Un triste oro, tal es la poesía
Que es inmortal y pobre. La poesía
Vuelve como la aurora y el ocaso.


A veces en las tardes una cara
Nos mira desde el fondo de un espejo;
El arte debe ser como ese espejo
Que nos revela nuestra propia cara.


Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
Lloró de amor al divisar su Itaca
Verde y humilde. El arte es esa Itaca
De verde eternidad, no de prodigios.


También es como el río interminable
Que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
Y es otro, como el río interminable.


Jorge L.Borges

domingo, 16 de octubre de 2011

Poema a los amigos - Jorge Luis Borges

No puedo darte soluciones para todos tus problemas de la Vida,

no tengo respuestas para tus dudas o temores,

pero puedo escucharte y compartirlos contigo.



No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.

Pero cuando me necesites, estaré allí.



No puedo evitar que tropieces.

Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes

y no caigas.



Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.

Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.



No juzgo las decisiones que tomás en la vida.

Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo

pides.


No puedo impedir que te alejes de mí

Pero sí puedo desearte lo mejor y esperar que vuelvas.



No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes

actuar, pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.



No puedo evitar tus sufrimientos cuanto alguna pena te
parte el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los

pedazos para armarlo de nuevo.



No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.

Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.



En estos días oré por tí...

En estos días me puse a recordar mis amistades más

preciosas.



Soy una persona feliz; tengo mas amigos

de los que imaginaba.



Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.

Es lo que siento por todos ellos.



Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea

y la alegría que sienten al verme.



Y to también siento paz y alegría cuando los veo

y si hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad.



En estos días pensé en mis amigos y amigas,
y entre ellos apareciste tú.
 No estabas arriba, ni abajo ni en medio.



No encabezabas ni concluías la lista.



No eras el número uno ni el número final.



Lo que se es que destacabas por alguna cualidad

que trasmitías y con la cual desde hace tiempo

se ennoblece mi vida.



Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,

el segundo o el tercero de tu lista.

Basta que me quieras como amigo.


Entonces entendí que realmente somos amigos.



Hice lo que todo amigo: Oré...

y le agradecí a Dios que me haya dado la oportunidad
de tener un amigo como tú.


Era una oración de gratitud: tú has dado valor a mi vida


Gracias por serlo.


Con cariño para todos mis amigos y amigas



Jorge Luis Borges

sábado, 1 de octubre de 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

Arte Poética - Jorge L. Borges

Mirar el río hecho de tiempo y agua
Y recordar que el tiempo es otro río,
Saber que nos perdemos como el río
Y que los rostros pasan como el agua.


Sentir que la vigilia es otro sueño
Que sueña no soñar y que la muerte
Que teme nuestra carne es esa muerte
De cada noche, que se llama sueño.


Ver en el día o en el año un símbolo
De los días del hombre y de sus años,
Convertir el ultraje de los años
En una música, un rumor y un símbolo,


Ver en la muerte el sueño, en el ocaso
Un triste oro, tal es la poesía
Que es inmortal y pobre. La poesía
Vuelve como la aurora y el ocaso.


A veces en las tardes una cara
Nos mira desde el fondo de un espejo;
El arte debe ser como ese espejo
Que nos revela nuestra propia cara.


Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
Lloró de amor al divisar su Itaca
Verde y humilde. El arte es esa Itaca
De verde eternidad, no de prodigios.


También es como el río interminable
Que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
Y es otro, como el río interminable.

sábado, 18 de septiembre de 2010

A un poeta menor de la antología

¿Dónde está la memoria de los días
que fueron tuyos en la tierra, y tejieron
dicha y dolor y fueron para ti el universo?

El río numerable de los años
los ha perdido; eres una palabra en un índice.

Dieron a otros gloria interminable los dioses,
inscripciones y exergos y monumentos y puntuales historiadores;
de ti sólo sabemos, oscuro amigo,
que oíste al ruiseñor, una tarde.

Entre los asfodelos de la sombra, tu vana sombra
pensará que los dioses han sido avaros.

Pero los días son una red de triviales miserias,
¿y habrá suerte mejor que ser la ceniza,
de que está hecho el olvido?

Sobre otros arrojaron los dioses
la inexorable luz de la gloria, que mira las entrañas y enumera las grietas,
de la gloria, que acaba por ajar la rosa que venera;
contigo fueron más piadosos, hermano.

En el éxtasis de un atardecer que no será una noche,
oyes la voz del ruiseñor de Teócrito.

Jorge Luis Borges

Los espejos - Jorge luis Borges


Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos

sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita

Y ante la superficie silenciosa
del ébano sutil cuya tersura
repite como un sueño la blancura
de un vago mármol o una vaga rosa,

Hoy, al cabo de tantos y perplejos
años de errar bajo la varia luna,
me pregunto qué azar de la fortuna
hizo que yo temiera los espejos.

Espejos de metal, enmascarado
espejo de caoba que en la bruma
de su rojo crepúsculo disfuma
ese rostro que mira y es mirado,

Infinitos los veo, elementales
ejecutores de un antiguo pacto,
multiplicar el mundo como el acto
generativo, insomnes y fatales.

Prolonga este vano mundo incierto
en su vertiginosa telaraña;
a veces en la tarde los empaña
el Hálito de un hombre que no ha muerto.

Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
paredes de la alcoba hay un espejo,
ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
que arma en el alba un sigiloso teatro.

Todo acontece y nada se recuerda
en esos gabinetes cristalinos
donde, como fantásticos rabinos,
leemos los libros de derecha a izquierda.

Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
no sintió que era un sueño hasta aquel día
en que un actor mimó su felonía
con arte silencioso, en un tablado.

Que haya sueños es raro, que haya espejos,
que el usual y gastado repertorio
de cada día incluya el ilusorio
orbe profundo que urden los reflejos.

Dios (he dado en pensar) pone un empeño
en toda esa inasible arquitectura
que edifica la luz con la tersura
del cristal y la sombra con el sueño.

Dios ha creado las noches que se arman
de sueños y las formas del espejo
para que el hombre sienta que es reflejo
y vanidad. Por eso no alarman.



martes, 18 de mayo de 2010

A un gato - Jorge Luis Borges


No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la amorosa
caricia de mi mano.Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.