Mostrando entradas con la etiqueta José Ángel Buesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Ángel Buesa. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de febrero de 2012

Así, verte de lejos

Así, verte de lejos, definitivamente.



Tu vas con otro hombre, y yo con otra mujer.


Y sí que como el agua que brota de una fuente


aquellos bellos días ya no pueden volver.






Así, verte de lejos y pasar sonriente,


como quien ya no siente lo que sentía ayer,


y lograr que mi rostro se quede indiferente


y que el gesto de hastío parezca de placer.






Así, verte de lejos, y no decirte nada


ni con una sonrisa, ni con una mirada,


y que nunca sospeches cuanto te quiero así.






Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,


la noche entera es corta para soñar contigo


y todo el día es poco para pensar en ti.






JoséAngel Buesa

sábado, 24 de septiembre de 2011

Soneto del caminante

No despiertes jamás para vivir tu sueño
porque el sueño es un viaje más allá del olvido.
Tu pie siempre es más firme después de haber caído.
Sólo es grande en la vida quien sabe ser pequeño.


El amor llega y pasa como un dolor risueño,
como una rama seca donde retoña un nido.
Sólo tiene algo suyo quien todo lo ha perdido.
Nadie es dueño de nada sin ser su propio dueño.

La vida será tuya si sabes que es ajena,
que es igual ser montaña que ser grano de arena,
pues la calma del justo vence el furor del bravo.

Y aprende que el camino nace del caminante,
pues, por más que ambiciones, humilde o arrogante,
sólo has de ser el dueño de lo que eres esclavo.




José Angel Buesa

jueves, 25 de agosto de 2011

Balada del loco amor - Buesa -

No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.


No, amor no llegas tarde. Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.


Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.


II
Amor, el niño loco de la loca sonrisa,
viene con pasos lentos igual que viene aprisa;
pero nadie está a salvo, nadie, si el niño loco
lanza al azar su flecha, por divertirse un poco.
Así ocurre que un niño travieso se divierte,
y un hombre, un hombre triste, queda herido de muerte.
Y más, cuando la flecha se le encona en la herida,
porque lleva el veneno de una ilusión prohibida.
Y el hombre arde en su llama de pasión, y arde, y arde,
y ni siquiera entonces el amor llega tarde.


III


No, yo no diré nunca qué noche de verano
me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano.
No diré que esa noche que sólo a ti te digo
se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.


No, no diré esas cosas, y, todavía menos,
la delicia culpable de contemplar tus senos.
Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada,
que era como la llave de una puerta cerrada.


Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor,
y ni siquiera entonces llegó tarde el amor.


José Ángel Buesa