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sábado, 18 de septiembre de 2010

José Saramago - Premio Nobel Litaratura 1998

Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros
viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven... no lo lograrás.

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten
en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de
una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo?
No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas
que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... Valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta! Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos

¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

José Saramago

Premio Nobel Litaratura 1998

lunes, 23 de agosto de 2010

Aprendiendo a amar


¿Tú sabes amar?
Yo estoy aprendiendo.
Estoy aprendiendo a aceptar a las personas, aun cuando ellas me decepcionan.
Cuando huyen del ideal que tengo para ellas, cuando me hieren con palabras o acciones impensadas.
Es difícil aceptar a las personas como son,no como yo deseo que ellas sean.
Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo...
Estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a escuchar, escuchar con los ojos y oídos, escuchar con el alma.
Escuchar lo que dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos, los ojos, las manos inquietas.
Escuchar el mensaje que se esconde por entre las palabras superficiales.Descubrir la angústia disfrazada,la inseguridad enmascarada, la soledad encubierta.
Penetrar la sonrisa fingida, la alegría simulada, la vanagloria exagerada.
Descubrir el dolor de cada corazón.
Poco a poco, estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a perdonar.
Porque el amor perdona, lanza afuera las tristezas, y cura las cicatrizes que la incomprensión y la insensibilidad grabaron en el corazón herido.
El amor no alimenta heridas con pensamientos dolorosos, no cultiva ofensas con lástimasy autocompasión.
El amor perdona, olvida, extingue todos los trazos de dolor en el corazón.
Paso a paso
Estoy aprendiendo a perdonar, a amar, estoy aprendiendo a descubrir el valor que se encuentra dentro de cada vida, de todas las vidas.
Valor enterrado por el rechazo,
por falta de comprensión, cariño y aceptación, por las experiencias
duras vividas a lo largo de los años.
Estoy aprendiendo a ver, en las personas su alma, y las posibilidades que Dios les dió.
Estoy aprendiendo, pero ¡cómo es de lento el aprendizaje!
¡Cómo, es de difícil amar Incondicionalmente!
Todavía tropezando, cometiendo errores, estoy aprendiendo…
Vamos a intentar amar a nuestros hermanos como Dios nos ama…
Poldy Bird