jueves, 19 de enero de 2012

Simil del árbol - José Angel Buesa




Árbol ya largamente florecido,


con el tronco tatuado de iniciales,


lo dejaron en pie los vendavales,


sin una hoja, ni una flor, ni un nido,





igual que un corazón envejecido


que aún palpita, sin bienes y sin males,


lleno de sal, como los litorales,


con fatiga de amor y sed de olvido.





Pero en el árbol se detuvo un día,


para cantar, un pájaro viajero,


y el tronco aquel sintió que florecía...





como florece un corazón huraño,


para después sentir que le hace daño


la flor tardía de su amor postrero.





                      José Angel Buesa

Dile que no me tema




Dile que no me tema, amor, y dile

Que estoy a su lado como el aire,

Como un cristal de niebla o como el viento

Que se aquieta en la tarde.

Dile que no me huya, amor, y dile

Que no me vuelva a herir, que no me aparte,

Que soy el brillo húmedo en sus ojos

Y el latido de su sangre.

Dile que no me aleje, amor, y dile

Que yo soy el umbral de su morada,

El agua de su sed

Y aquel único pan para su hambre.

Dile que no se oculte, amor, y dile

Que ya no tengo rostro ni señales

De haber vivido antes de quererme.

De haber vivido, antes.

Dile que no recuerde y dile

Que no respire, amor, sin respirarme.

Julia Prilutzky Farny

viernes, 13 de enero de 2012

La Hora -


Tómame ahora que aun es temprano

y que llevo dalias nuevas en la mano.



Tómame ahora que aun es sombría

esta taciturna cabellera mía.



Ahora que tengo la carne olorosa

y los ojos limpios y la piel de rosa.



Ahora que calza mi planta ligera

la sandalia viva de la primavera.



Ahora que mis labios repica la risa

como una campana sacudida a prisa.



Después..., ¡ah, yo sé

que ya nada de eso mas tarde tendré!



Que entonces inútil será tu deseo,

como ofrenda puesta sobre un mausoleo.



¡Tómame ahora que aun es temprano

y que tengo rica de nardos la mano!



Hoy, y no mas tarde. Antes que anochezca

y se vuelva mustia la corola fresca.



Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves

que la enredadera crecerá ciprés?


Juana Ibarbourou

miércoles, 11 de enero de 2012

La Canción de la espera - José Angel Buesa




Espero tu sonrisa y espero tu fragancia


por encima de todo, del tiempo y la distancia.


Yo no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo


regresarás... sé sólo que te estaré esperando.






En lo alto del bosque y en lo hondo del lago,


en el minuto alegre y en el minuto aciago,


en la función pagana y en el sagrado rito,


en el limpio silencio y en el áspero grito.






Allí donde es más fuerte la voz de la cascada,


allí donde está todo y allí donde no hay nada,


en la pluma del ala y en el sol del ocaso,


yo esperaré el sonido rítmico de tu paso.






Comprendo que de mí ya se ría la gente


al ver cómo te espero desesperadamente.


Cuando todos los astros se apaguen en el cielo,


cuando todos los pájaros paralicen el vuelo


cansados de esperarte, ese día


lejano yo te estaré esperando todavía.






No importa: aunque me digan todos que desvarío,


yo te espero en las ondas musicales del río,


en la nube que llega blanca de su trayecto,


en el camino angosto y en el camino recto.






Niño, joven o anciano, sonriendo o llorando,


en el alba o la tarde, yo te estaré esperando,


y si me convenciera que ese ansiado día


no habría de llegar, también te esperaría.






José Angel Buesa


Amor tardío - José Angel Buesa

Tardíamente, en el jardín sombrío,


tardíamente entró una mariposa,


transfigurando en alba milagrosa


el deprimente anochecer de estío.



Y, sedienta de miel y de rocío,


tardíamente en el rosal se posa,


pues ya se deshojó la última rosa


con la primera ráfaga de frío.



Y yo, que voy andando hacia el poniente,


siento llegar maravillosamente,


como esa mariposa, una ilusión;



pero en mi otoño de melancolía,


mariposa de amor, al fin del día,


qué tarde llegas a mi corazón...





sábado, 7 de enero de 2012