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viernes, 31 de agosto de 2012

Quiero llevar tu sello


Quiero llevar tu sello,
estar marcada
como una cosa más entre tus cosas.
Que las gentes murmuren: allá pasa,
allá va la felíz, la señalada,
la que lleva en el rostro
esa antigua señal de risa y lágrima,
la cabellera derramada y viva,
toda ella una antorcha y toda llama,
musgo de eternidad sobre sus hombros
resplandeciendo así, como una lámpara.

A mis pies, un rumor de muchedumbre
se irá abriendo en canal, como una calle.
No me importa que digan:
esa mujer que escapa como ráfaga,
que no ve fuera de su sangre, nada,
que ya no escucha fuera de sus voces,
que no despierta sino entre sus brazos,
que camina sonriendo;
esa mujer que va sesgando el aire,
la boca contra el viento,
le pertenece toda como un libro,
como el reloj, la pipa o el llavero.
Como cualquier objeto imprescindible
que es uno mismo, a fuerza de ser nuestro.
Quiero que todos sepan que te quiero:
deja tu mano, amor, sobre mi mano.

Sobre mi corazón, amor, deja tu sello.


Julia P. Farny

viernes, 28 de octubre de 2011

Cuando - Julia P. Farny -



Cuando el amor me llame y no me encuentre,

cuando la voz reclame el eco antiguo,

cuando aquel corazón desordenado

se vuelva contra ti en un alarido,

cuando sean inútiles los hombros

y las manos pesadas de caricias
se desplomen ardientes en la tierra
sin saber de tu noche ni tu día,
cuando el agua con sal de los terrores

fluya de ti, quemante y enemiga,

cuando los pasos queden sin rescate

y tu sangre esté sola y ya perdida,
cuando el ángel sombrío cierre el muro

y ya no puedas ver sino la herida

de tus palmas lamiendo desgarradas

esa frontera fría.

Yo sé.

Como sé hoy, tu soledad de entonces,
tu sola soledad definitiva.


Julia P. Farny




lunes, 12 de septiembre de 2011

Dile que no me tema - Julia Prilutzky Farni


Dile que no me tema, amor, y dile
Que estoy a su lado como el aire,
Como un cristal de niebla o como el viento
Que se aquieta en la tarde.


Dile que no me huya, amor, y dile
Que no me vuelva a herir, que no me aparte,
Que soy el brillo húmedo en sus ojos
Y el latido de su sangre.


Dile que no me aleje, amor, y dile
Que yo soy el umbral de su morada,
El agua de su sed
Y aquel único pan para su hambre.


Dile que no se oculte, amor, y dile
Que ya no tengo rostro ni señales
De haber vivido antes de quererme.


De haber vivido, antes.
Dile que no recuerde y dile
Que no respire, amor, sin respirarme.


Julia Prilutzky Farni