lunes, 22 de noviembre de 2010

Si YO TUVIERA MI VIDA PARA VIVIRLA DE NUEVO - por Erma Bombeck


(escrito después que ella descubriera que estaba muriendo de cáncer).


 
Si YO TUVIERA MI VIDA PARA VIVIRLA DE NUEVO - por Erma Bombeck
(escrito después que ella descubriera que estaba muriendo de cáncer).

Me habría ido a la cama cuando estaba enferma en vez de pretender que la tierra se
pararía si yo no estuviera en ella al día siguiente.

Hubiera encendido la vela rosada en forma de rosa antes de que se derritiera guardada
 en el armario.

Habría invitado a mis amigos a cenar sin importar que la alfombra estuviese manchada y
 el sofá descolorido.

Habría comido las palomitas de maíz en el "salón de las visitas" y me habría preocupado
 menos de la suciedad cuando alguien quisiese prender el fuego en la chimenea.
 
Me habría dado el tiempo para escuchar a mi abuelo divagando sobre su juventud.
 
Habría compartido más de las responsabilidades que llevaba mi marido.
 
Nunca habría insistido en llevar cerradas las ventanas del carro en un día de verano
 porque me acababa de peinar y no quería que mi pelo se desarreglara.
 
Me habría sentado en el prado sin importar las manchas de la hierba.

Habría llorado y reído menos viendo televisión y más mientras vivía la vida.
 
Nunca habría comprado algo debido a que era práctico, no se ensuciaba o estaba
garantizado para durar toda la vida.
 
En lugar de evitar los nueve meses de embarazo, habría atesorado cada momento y
comprendido que la maravilla que crecía dentro de mi, era mi única oportunidad en la
vida de asistir a Dios en un milagro.

 
Cuande mis hijos me besasen impetuosamente, nunca habria dicho "más tarde, ahora ve y
 lavate para la cena", Habría habido mas "te quiero" y más "lo siento" 


Pero sobre todo, quiero darle otra oportunidad a la vida, quiero aprovechar
cada minuto. Mirar las cosas y realmente verlas... vivirlas y nunca volver atrás.


 ¡DEJAR DE PREOCUPARME POR LAS COSAS PEQUEÑAS!!! 

No te preocupes sobre a quien no le agradas, quien tiene más o quien hace que.
 En lugar de eso, atesoremos las relaciones que tenemos con aquellos que de verdad nos
 quieren.


"los amigos mantienen el mundo en movimiento"


 

lunes, 8 de noviembre de 2010

Himno a la libertad - (De El Sueño de un proscrito)



«Salve, salve, deidad peregrina,
por los déspotas siempre ultrajada;
otra vez por un Dios rescatada
más hermosa te vemos brillar».


    Eres siempre aquel astro que brilla  
de los pueblos mostrando el destino;
eres sol que fecunda el camino
de ventura, de gloria y de paz;
eres soplo de Dios con que al hombre
del cobarde letargo despierta;  
eres ángel que vela en la puerta
de ese templo de gloria inmortal.


«Salve, salve, deidad peregrina,
por los déspotas siempre ultrajada;
otra vez por un Dios rescatada
más hermosa te vemos brillar».


 Hoy el pueblo conoce dichoso
el influjo que debes al cielo,  
hoy desgarras propicia ese velo
que en tinieblas hundió la ciudad:
hoy el hijo le debe a su padre
que gimió largo tiempo expatriado,
hoy el hijo por ti rescatado  
de la madre en los brazos está.


«Salve, salve, deidad peregrina,
por los déspotas siempre ultrajada;
otra vez por un Dios rescatada
más hermosa te vemos brillar».




Hoy enjuga la esposa su llanto
y el esposo en tranquila bonanza
hoy bendice la dicha que alcanza  
respirando feliz en su hogar:
hoy los brazos extiende el amigo
al amigo que vio en desventura,
y se estrechan en dulce ternura
invocándote, santa deidad.
 
«Salve, salve, deidad peregrina,
por los déspotas siempre ultrajada;
otra vez por un Dios rescatada
más hermosa te vemos brillar».



Hoy despueblas las crudas montañas,
los desiertos y el suelo extranjero
que escucharon el ¡ay! lastimero
del proscrito que vieron vagar.
 
Salve, salve, deidad peregrina,
sin piedad tanto tiempo ultrajada,
no separes, por Dios, tu mirada,
que es un rayo de luz celestial.
«Salve, salve, deidad peregrina,
por los déspotas siempre ultrajada;
otra vez por un Dios rescatada
más hermosa te vemos brillar».
  


En tu nombre hemos visto elevarse
al cobarde, al traidor, al infame;
en tu nombre hubo monstruo que llame
sus crueldades, virtud, libertad;
en tu nombre al genízaro altivo,
por la voz de su jefe azuzado,
hemos visto blandir descarado
tinto en sangre el agudo puñal.


«Salve, salve, deidad peregrina,
por los déspotas siempre ultrajada;
otra vez por un Dios rescatada
más hermosa te vemos brillar».



En tu nombre también al ministro
del Señor hemos visto injuriado,
y proscrito y cruelmente ultrajado,
porque fue de virtud ejemplar,
¡oh, qué horror! la beldad en tu nombre
en oscuras mazmorras gemía;


¡oh, qué horror! los insultos sufría
del esbirro sacrílego audaz.


«Salve, salve, deidad peregrina,
por los déspotas siempre ultrajada;
otra vez por un Dios rescatada
más hermosa te vemos brillar».


 En tu nombre el traidor halló premios,
en tu nombre medró el asesino,
en tu nombre un salvaje beduino
holló leyes, honor y moral;
mas, cual astro que siempre señala
a los pueblos su hermoso destino,
hoy nos abres propicia el camino
de ventura, de gloria y de paz.


«Salve, salve, deidad peregrina,
por los déspotas siempre ultrajada;
otra vez por un Dios rescatada
más hermosa te vemos brillar».


Rafael Carvajal

Rafael Carvajal



Rafael Carvajal (1818-1881)


    
Nota biográfica


Nació cerca de Ibarra, ciudad norteña del Ecuador, en una finca del solar de la familia. Vinculada a la nobleza de su provincia, recibió educación tan esmerada como lo permitían las circunstancias de época tan azarosa.


Sobre esta base pudo desplegar sus claros talentos, llegando pronto como estadista a ocupar las posiciones más altas. Fue desde los bancos de la universidad amigo constante de García Moreno, a quien secundó eficazmente en el poder, que le ayudó a conquistar con sacrificio del patrimonio de la familia, siendo en adelante su más asiduo e importante colaborador.


Fue poeta de ocasión, cuando la soledad del ostracismo o el vacío angustioso de la decepción le ponían la lira en las manos. (Luce un lenguaje puro y versificación suelta y elegante, y, en veces, dones satíricos notorios que determinaron graves alternativas en su carrera política).


Colaboró en El Nacional con prosa de combate y en El Iris con poemas satíricos o sentimentales en que daba desahogo a sus más íntimos impulsos. Selecciones   -60-   de sus poesías aparecieron sucesivamente en La Lira Ecuatoriana de Molestina, en el Parnaso Ecuatoriano de Gallegos Naranjo y en La Nueva Lira de Echeverría.


Nada nuevo aportó la antología académica de 1892; en todo caso, estas selecciones no parecen haberse hecho con el mejor gusto. Un cuaderno de versos de más de cien páginas, si no de su puño y letra, corregido por él, ha llegado mutilado y destrozado a la biblioteca del Instituto de Humanidades Clásicas que el colegio de jesuitas de Cotocollao viene formando con meritoria diligencia. Pero siquiera una tercera parte ha sido cercenada y otra tercera parte está casi destruida. Sin embargo, nos ha proporcionado algunas composiciones inéditas, que damos a conocer, y nos ha permitido corregir el texto de las ya publicadas.


El juicio más discreto sobre Carvajal como hombre de estado, pertenece al concienzudo historiador de García Moreno, don Luis Robalino Dávila, quien lo formula así: «El respeto a la administración pública...; el convencimiento de que sólo personas hondamente enraizadas en la tierra natal y pertenecientes a familias honorables -la familia es el pronóstico del destino, afirmó Lamartine- pueden trabajar tesonera y limpiamente por el bien común; hicieron que García Moreno echase siempre mano, para colaboradores suyos en puestos de confianza, de personas consideradas y de claros antecedentes en el medio en que vivían. Y aún antes de 1860, sin alarde alguno de gobierno aristocrático, se había adoptado esta norma. Quedaron para mucho más tarde las improvisaciones».


«Al tomar posesión por vez primera del solio -continúa- García Moreno nombró el 2 de abril de 1861, Ministro de lo Interior y Relaciones Exteriores al doctor don Rafael Carvajal... descendiente quizás de don Antonio Carvajal, uno de los primeros regidores de Ibarra a raíz de su fundación... Fueron compañeros de estudio en la universidad y los dos se recibieron   -61-   de abogados el mismo día. Su amistad era, pues, muy antigua... En el gobierno provisorio García Moreno distinguió mucho a su colega Carvajal. Fue indudable que, sea por cierta afinidad de carácter, sea por estrecha compenetración de ideas y sentimientos... Carvajal fue el colaborador ideal para García Moreno, quien lo llevó a todos los honores: Diputado, Ministro de Estado, Vicepresidente de la República, Presidente de la Convención de 1869. Ministro después, hasta 1875, de la Corte Suprema de Justicia. Muerto García Moreno, Carvajal combatió a Veintemilla, que le desterró; murió en Lima en 1877, a los 59 años»18.



martes, 5 de octubre de 2010

Vuelvo a mirarte



Vuelvo a mirarte: estás                   


y eres el mismo:


Los ojos y las manos, y ese gesto


de la boca, entre tierno y despectivo.





Vuelvo a mirarte: ya no digo nada.


Me he quedado de pronto


con los labios vacíos,


sin pasión, sin enojo, sin impulsos,


sin reproches, sin nada que decirnos,


sin nada que pedir.


Sin nada mío.





Apenas con un resto de ternura


no se si para ti o para conmigo


para envolverme en ella al quedar sola,


no más sola que ahora. Yo te miro:


tú estás sereno al fin.





Y estás tranquilo


porque me quedo quieta entre tus manos


y me callo y sonrío


nunca sabrás, mi pobre amor, qué pienso


cuando sonrío así.





Y alguna vez sabrás que me has perdido.


Mañana o no se cuando. Todavía


no están del todo secas estas ramas.


Pero hoy ha comenzado nuestro otoño


y hace frío





Hoy empiezo a quererte un poco menos,


hoy dejas de dolerme y no estoy triste. 


  
Julia P. Farny

sábado, 18 de septiembre de 2010

A un poeta menor de la antología

¿Dónde está la memoria de los días
que fueron tuyos en la tierra, y tejieron
dicha y dolor y fueron para ti el universo?

El río numerable de los años
los ha perdido; eres una palabra en un índice.

Dieron a otros gloria interminable los dioses,
inscripciones y exergos y monumentos y puntuales historiadores;
de ti sólo sabemos, oscuro amigo,
que oíste al ruiseñor, una tarde.

Entre los asfodelos de la sombra, tu vana sombra
pensará que los dioses han sido avaros.

Pero los días son una red de triviales miserias,
¿y habrá suerte mejor que ser la ceniza,
de que está hecho el olvido?

Sobre otros arrojaron los dioses
la inexorable luz de la gloria, que mira las entrañas y enumera las grietas,
de la gloria, que acaba por ajar la rosa que venera;
contigo fueron más piadosos, hermano.

En el éxtasis de un atardecer que no será una noche,
oyes la voz del ruiseñor de Teócrito.

Jorge Luis Borges

José Saramago - Premio Nobel Litaratura 1998

Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros
viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven... no lo lograrás.

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten
en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de
una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo?
No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas
que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas... Valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta! Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos

¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

José Saramago

Premio Nobel Litaratura 1998

Hasta el cielo - Gabriel Norberto Tornabene


Bajaré mi mano, tocaré el suelo,
alzaré mi vista, llegaré hasta el cielo,
avanzaré despacio sin sentirme triste,
de lo que no tuve y lo que fuí perdiendo.

Disfrutaré todo, todo lo que tengo,
junto a mis amigos verdaderos,
compartiré mi vida, y con ellos,
trataré que se cumplan mis simples sueños.

Siempre tendré a Dios como fiel aliado,
cabalgando juntos, escalando cuestas,
silencioso y fuerte, siempre de su mano.

Y a todos aquellos que he perdido,
llevaré hasta mi muerte siempre conmigo,
y serán la guía de un recto camino.

Gabriel Norberto Tornabene