Era una de esas tardes en las que nada había que hacer y la loba paseaba con su cachorro inquieto en busca de alimento. Se resguardaron bajo unos matorrales y esperaron que sigiloso pasara el cazador que olfatearan minutos antes.
El frío cañón del arma se asomó entre la enramada y las botas del hombre castigaban con su peso, las hojas secas que se negaban a gritar. caminó un poco, encendió su cigarro y esperó. El cachorro indignado preguntó a su astuta madre:
-Mamá, la grama verde y generosa tiene un enemigo: las ovejas, que se alimentan de ella para sobrevivir, hasta el día de su muerte. Las ovejas tienen un enemigo, nosotros, los lobos, que nos alimentamos de ellas cuando es posible, hasta el día de nuestra muerte. Nosotros tenemos un enemigo: el hombre, que quema nuestros bosques, nos pone dolorosas trampas y mata a los de nuestra especie por deporte o por ignorancia, hasta el día de su muerte. Pero madre, tiene el hombre un enemigo?
La loba clavó su mirada fría en el hijo amado y respondió:
-Hijo mío, el enemigo del hombre, es el hombre, hasta el día de su muerte.
Autor: Desconocido.
VIVIR DESPEINADA
Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad… El mundo está loco.. Definitivamente loco… Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…
- Hacer el amor, despeina.
- Reírte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado…
Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.
Es ley de la vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.
Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Peinate, ponéte, sacate, comprate, corré, adelgazá, caminá derechita, ponete seria…
Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuándo me van a dar la orden de ser feliz?
Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que debo ser. Por eso mi recomendación a todas las mujeres:
Entregate, Comé rico, Besá, Abrazá, Hacé el amor, Enamorate, Relajate, Viajá, Saltá, Levantate temprano, Corré, Volá, Cantá, Ponete linda, Ponete cómoda, Admirá el paisaje, Disfrutá,
y sobre todo, dejá que la vida te despeine!!!!
Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.
Apenas llegué a la redacción, me llamaron para pedirme un cuentito de amor... un cuentito de amor?
Me senté frente a la máquina de escribir y me puse a pensar, qué amor?... entre quienes?... bueno, lo pensaré, algo saldrá de todo ésto, ¿podrá ser un amor verdadero? ¿Y porqué no?...
Cuentan que una mañana tibia y soleada, caminaba lentamente, llevando en un carrito destartalado todas sus pertenencias, un hombre cuya edad era un misterio escondido bajo gran cantidad de cabello y barba.-
Lo único que se le veían, rodeado de arrugas producidas por el sol y los inviernos, eran dos ojos celestes y alegres, que escudriñaban todos los rincones de la ribera del Sena...quién sabe, siempre se encontraba algo...
Pensando en eso iba Pierre, cuando a poca distancia vió una caja de zapatos apenas destapada....rápidamente se dirigió hasta ella, "Un par de zapatos" se dijo"no importa que no sean nuevos, los que tengo, ya no se tienen unidos ni por los cordones" sonrió.
Al llegar al lugar, sintió un ruidito familiar, abrió la caja, y ahí enroscadito, estaba un perrito peludo, flaco y tembloroso, que le lanzó una mirada desconsolada....
"Mi pequeñito, ¿qué te han hecho? ¿Y tu madre? Acaso te abandonaron para que yo te encontrara?". Lo levantó de la caja y se lo puso entre sus ropas raídas pero cálidas, el pobrecito estaba helado y muerto de hambre...lo primero que hizo fué lamerle las manos y desde ese momento se formó un lazo de amor que nadie podría desatar....
Fué hasta el hogar de pobres, dónde solían darle un plato de sopa caliente, lo dejó a Leo, ya lo había bautizado, entre sus cosas en el carrito y entró a buscar sopa y quizá le dieran un poquito de leche tibia para su amiguito.
La moza que atendió el lugar, comprendió lo que le contó Pierre y le arrimó una latita con un poco de leche tibia. Demás está decir que en un momento, ya estaba en la pancita redonda de Leo...
Así fueron pasando los días, meses y años, Leo y Pierre, Pierre y Leo, eran una pareja ya conocida por todos los habitantes del bajo mundo del Sena, y cuando se juntaban de noche para dormir, Leo siempre estaba entre Pierre y sus amigos, era su mascota y él ya los conocía a todos.
Pasaron las estaciones varias veces, y Pierre ya no estaba tan ágil como al principio, Leo era el que lo guiaba, atado a una cuerdita, porque también aquellos ojos celestes habían perdido el brillo de la mirada...
Una noche, cruzaban la avenida, hacia el Sena, para ir a encontrarse con los amigos de siempre, charlar un poco, beber algún pastís y luego, mas calientes por fuera y por dentro, se recogerían a dormir.
Al cruzar la calle, un auto a gran velocidad, desembocó de una callejuela y no se pudo detener ante Pierre y Leo, arrastrándolos unos buenos metros....
Cuando la gente corrió, encontraron a Pierre como dormido y a su querido perrito que trataba de darle calor a su corazón. En sus ojos se podía ver el desconsuelo de ese perro al ver el estado de su querido compañero....
Vino la ambulancia, llevó a Pierre, muerto, y dejó a Leo en la calle.
Por supuesto los amigos de Pierre lo recogieron y se lo llevaron con ellos...pero Leo estaba desconsolado, lloró toda la noche y lo buscó entre los que dormían.
Pierre era un gran amigo para todos ellos, muy querido y siempre buscando para acompañarlos o ayudarlos cuando se encontraban en problemas, está de más decir que todos estaban tan desconsolados como Leo. Alguien era amigo de alguien que a su vez era amigo del sepulturero del Pierre Lachaise; y no se sabe cómo, pero encontraron un rinconcito dentro de este viejo cementerio de París, para enterrar al querido amigo.
A la mañana siguiente, bien temprano, cuando llegaron los amigos acompañando al féretro de Pierre, ya al lado del portal del P.Lachaise se encontraba Leo, temblando terriblemente de frío y de pena. En cuanto entró el cortejo, él iba debajo del cajón de su amigo llevado por sus compañeros....
Una vez terminada la ceremonia, cada uno se fué retirando lentamente, pero Leo no estaba...¿quizá dónde habría ido?, algunos pensaban que se había ido a buscar nuevo patrón, pero él estaba escondico entre las lápidas.-
Una vez solo, se acostó sobre la tumba de Pierre, como para darle el poco calor de su esmirriado cuerpito, su amigo estaba helado...
Por la noche nevó abundantemente, cuando por la mañana el cuidador llegó hasta la tumba de Pierre, vió sobre la misma una montañita de nieve con la forma alargada de un perrito, se acercó más y de ella partían las huellas de un par de zapatos rotos en su suela y cuatro pocitos con la forma de las patitas de Leo.
El pobre sepulturero se quedó paralizado, las huellas iban alejándose a medida que aparecían, como si Pierre y Leo hubieran iniciado juntos el camino del nunca volver, siempre juntos, siempre unidos por aquél lazo de amor que los había atado para la eternidad....
No es acaso un cuento de gran amor?
Belkys
Solo tu y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.
Solo tu y yo sabemos porque mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tu apenas me escuchas y yo no te sonrío...
y aún nos arde en los labios algún beso reciente.
Solo tu y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.
Y así dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.
José Angel Buesa
Por el periodista argentino Alfredo Leuco
Si me permite, Don Manuel, me gustaría decirle que usted es el espejo en el que todos los políticos argentinos deberían mirarse. Porque usted hizo el camino inverso de tantos políticos corruptos. La mayoría llega pobre a la función pública y sale rico. La mayoría se enriquece ilícitamente. Su biografía demuestra que usted hizo todo lo contrario. Nació rico. Nació en cuna de oro porque su padre era un importante comerciante. Por eso pudo acceder a la educación a la que accedió. Por eso Salamanca, Valladolid. Pero se pasó la vida repartiendo su fortuna entre la gente común. Y murió pobre. Se empobreció lícitamente. Se convirtió en una bandera de austeridad republicana. Usted, justo usted, que es el creador de la bandera convirtió su trayectoria en una bandera y su cuerpo en el abanderado de los mejores valores que debe tener un hombre público que está obligado a servir a su comunidad. Por eso creo que a 200 años del nacimiento de la patria llegó la hora de pedirle perdón. Mil disculpas, Manuel Belgrano. Ojalá nos perdone. Y si me permite, como una manera de desagravio, me gustaría decirle gracias por todo lo que hizo por nosotros. En este Bicentenario le decimos gracias por haber protegido siempre a los mas desprotegidos, a los mas humildes, a los ancianos, a las mujeres y a los indios. Por haber impulsado siempre el progreso y el bienestar de la gente. Por darle a la tierra el carácter de generadora de riquezas y haber inventado el impuesto a las tierras improductivas. Progresismo puro. Gracias por grabarnos a fuego en nuestra identidad esa frase maravillosa que dice que el sentimiento de libertad es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos mas simples. Gracias por su combate permanente contra los monopolios y todo tipo de autoritarismo. Por haber sido miembro del primer gobierno patrio. Por defender la libertad de prensa y la modernización. Por haber traído de Europa las ideas mas avanzadas de soberanía y emancipación y las tres vigas maestras de la revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Gracias por la inmensidad de su cultura. Por hablar y leer perfectamente en inglés, francés, italiano y latín. Gracias por haber redactado junto a Mariano Moreno el Plan Revolucionario que se presentó a la Junta. Gracias por decir que la patria es educación. Por haber donado sus sueldos para construir la biblioteca pública y varias escuelas que se construyeron 170 años después. Gracias por el coraje de haber combatido en las invasiones inglesas y por convertirse en general de la Nación cuando su formación era de abogado, economista, diplomático y periodista. Pese a todo no dudó en tomar las armas y las estrategias militares para defender esta bendita tierra.Gracias por haberle salvado la vida a la esposa y a la hija del general San Martín. Ojalá alguna vez nos perdone que lo hayamos dejado morir en la mas terrible de las miserias. Vencido por las enfermedades y con el único tesoro de su reloj personal para recompensar al médico que lo asistió hasta el final. Le confieso que me produjo un desgarro en el alma cuando leí que su cuerpo estuvo ocho días sin poder ser sepultado por falta de dinero. Siento vergüenza histórica retroactiva. Por eso perdón y gracias, don Manuel Belgrano. Gracias por la escarapela y por la bandera. Y sobre todo gracias por enseñarnos que la lucha por una patria más justa es la verdadera bandera idolatrada.
No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.
No, amor no llegas tarde. Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.
II
Amor, el niño loco de la loca sonrisa,
viene con pasos lentos igual que viene aprisa;
pero nadie está a salvo, nadie, si el niño loco
lanza al azar su flecha, por divertirse un poco.
Así ocurre que un niño travieso se divierte,
y un hombre, un hombre triste, queda herido de muerte.
Y más, cuando la flecha se le encona en la herida,
porque lleva el veneno de una ilusión prohibida.
Y el hombre arde en su llama de pasión, y arde, y arde,
y ni siquiera entonces el amor llega tarde.
III
No, yo no diré nunca qué noche de verano
me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano.
No diré que esa noche que sólo a ti te digo
se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.
No, no diré esas cosas, y, todavía menos,
la delicia culpable de contemplar tus senos.
Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada,
que era como la llave de una puerta cerrada.
Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor,
y ni siquiera entonces llegó tarde el amor.
José Ángel Buesa