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jueves, 30 de agosto de 2012

Quiero darte mis flores


Sé que me buscas, amor, y no me encuentras,
o me encuntras, me perdiste en tu partida.
¿Fuí yo quien se escapó en cobarde uída
o tú el que se alejó, ya sin mas fuerzas?

¡Cómo pasan las horas, horas muertas!
¿Qué me lleva hacia ti?¿qué me desvía?
Yo quisiera llegar, abrir la puerta
y recibir tu alegre bienvenida.

Mi corazón estalla aquí, dshecho,
desborda como el río en su crecida
por regalarte las flores que, en mi pecho,

fueron creciendo para darte un día.
No importa, yo las tiendo aquí, en mi lecho.
Son para ti ¿ las tomarás? o falta todavía?

Autora, María del Carmen Reyes

mi recuerdo a tí, Madelca

Me diste todo


Cuanto pudiste dar , en esta vida me lo diste,

fuiste timón de mi barco sin destino

de mi pequeño barco que no hallaba el camino

en las aguas inquietas de atardeceres tristes.



Hiciste que sus velas se hincharan a los vientos,

hiciste que la luna nos cubriera al dormirnos.

Fuiste tu, con alma de viajero, corazón peregrino,

quien hizo que mi vida encontrara su puerto.



No volvió la zozobra a mis noches de invierno,

se alejo de mi vida el miedo despiadado.

Ya no importaba el frío ni los soles de enero,



no importaba la lluvia que mojaba las velas,

era un sueño estar juntos muchas noches enteras

para decir:-

Si partes, regresa. ¡Yo te espero!



Madelca 24/02/01




martes, 3 de abril de 2012

A los caídos en Malvinas


En medio de una plaza, una plaza pequeña 
y tal vez ignorada por aquellos, que caminan sin ver, 
se encuentra un monumento, bello en su sencillez, 
pequeño, si se quiere, sin mayor esbeltez. 
Un círculo de piedra, unas placas y, alguna que otra vez, 
ofrendas de laureles o una sencilla flor 
que una cinta argentina sujeta, cada vez 
que alguien, en silencio, le acerca con amor. 
En el centro una llama centinela de luz, 
acompaña los nombres de los que alguna vez 
sin pedir nada a cambio, ofrecieron su vida, 
su juventud, sus sueños, y sus hijos también. 
Se fueron a la guerra siendo niños aún, 
cientos, miles de aquellos que tras un ideal, 
creyeron que su lucha, tan dura y desigual 
sería el logro tan ansiado de, al fin, recuperar 
aquel pedazo nuestro, tan nuestro y tan austral.


Solo algunos volvieron, otros están allá, 
no pudieron traernos la bandera triunfal. 
Ni siquiera trajeron el bagaje de sueños 
que en su alma de niños, llevaron al marchar. 
Y por eso el recuerdo, las flores, el agua, el fuego 
y sus nombres, sus nombres nada más... 
Bajo las piedras, nada, solamente el lugar 
solamente este sitio donde poder rezar. 
Si solo están sus nombres, se permite soñar, 
que alguna flor o un rezo hasta Dios llegará, 
para pedir por ellos, por el descanso de sus almas en paz. 
Eran nuestros hermanos, amigos, hijos, quizá. 
Por eso cuando pases cerca de ese lugar, 
detente un solo instante, piensa, reza, 
no dejes de recordar, que un día muchos chicos 
marcharon a pelear, por esta, por tu patria, 
sin haber tenido jamás, un arma entre sus manos, 
un arma, aunque fuera, solo para jugar.






María del Carmen Reyes 


Madelca



sábado, 5 de noviembre de 2011

Ausencia - Madelca

Camino por las calles, no estás, y yo estoy triste,

tan triste que no sé cómo explicarme

por qué camino y camino imperturbable,

sin darme cuenta que lo que ayer estaba, aún persiste.



Mis ojos y mi andar de tristeza se visten,

el ruido callejero me suena abominable,

no puedo, no quiero renunciar a lo irrenunciable,

todo es igual que ayer y todo existe...



Existe el aire que acaricia mi mano,

vuela la mariposa que atrapar quiero en vano,

aún el ardiente fuego del hogar crepitará encendido...



¿Por qué la niebla y la humedad en mis ojos?

Por qué todo me parece tan poco?

Ya sé, te esperé mucho tiempo y no has venido.



María del Carmen Reyes

Madelca

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ausencia

Camino por las calles, no estás, y yo estoy triste,
tan triste que no sé cómo explicarme
por qué camino y camino imperturbable,
sin darme cuenta que lo que ayer estaba, aún persiste.


Mis ojos y mi andar de tristeza se visten,
el ruido callejero me suena abominable,
no puedo, no quiero renunciar a lo irrenunciable,
todo es igual que ayer y todo existe...


Existe el aire que acaricia mi mano,
vuela la mariposa que atrapar quiero en vano,
aún el ardiente fuego del hogar crepitará encendido...


¿Por qué la niebla y la humedad en mis ojos?
Por qué todo me parece tan poco?
Ya sé, te esperé mucho tiempo y no has venido.


María del Carmen Reyes

Madelca





domingo, 10 de abril de 2011

Yo se que un día

Pintura, Alberto Pancorbo
Un día te veré...no se cómo ni cuando,
ni siquiera me importa todavía,
pero yo sé, segura estoy que un día
llegaré donde estás y lo haré sin pensarlo.


Mis manos extendidas, casi como volando,
te tocarán muy suaves, muy blancas y muy frías.
Un día te veré y estoy tan convencida
que me siento en tus brazos descansando.


Pero yo se esperar, no peco de impaciente,
mi sueño es manso, es lago y no torrente,
sabe que llegará ese día y sigue la corriente,
sabe aguardar y Dios así lo entiende.


Sé que Él me llevará , serenamente,
hasta el lugar donde estás esperando.
Será un día cualquiera, diferente,
no tendré que buscarte, me besarás la frente,
me tomarás las manos...no importa cuando.




13/04/2001
Madelca





miércoles, 23 de marzo de 2011

Amigo






¿es que no has entendido?


No es imprescindible que trate de explicar,


Tú lo sabes, la vida me ha vencido,


hoy todo en mí es cansancio, es tedio, es soledad.


Necesito tu mano, necesito tu abrigo,


necesito que escuches, yo necesito hablar.


Hoy mi ser, ya desierto, hoy mi yo, estremecido,


busca un alma, un oído que me sepa escuchar.


Suena desgarrador, muy triste y vacilante.


Quiero fronda, color y todo es aridez.


No lo sabes, no he hablado, no te culpes,


solo quiero que prepares tu abrigo,


ese que estuve a mi lado siempre, antes


y que hoy, vacía y sola, vuelvo a pedirte, amigo.




Madelca

miércoles, 16 de marzo de 2011

EL AMOR NO ES UN JUEGO


Niña busca el amor, aunque no te encadene.

No es un juego, un deleite; efímero momento...

Es algo más que eso , es entrega, es tormento,

es dolor y es la dicha, que ningún otro sentimiento tiene.



Dale al amor el valor que solo él merece.

No te dejes llevar por el encantamiento

que un minuto de placer y de contento

te produce la entrega tan efímera y breve.



Ama con el cuerpo, pero más con en el alma.

Solo así sentirás la verdadera calma ,

el bullir de tu sangre , la amanecida luz de la esperanza.



Y ahora ahoga la lágrima llorada

que mañana, cuando el intruso sol entre por tu ventana

le gritarás gozosa ¡ yo también soy amada!





Madel 13/02/2001.


                                                                       

lunes, 28 de febrero de 2011

Alfonsina


ALFONSINA

"si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista,

que he salido."

Alfonsina Storni




Descansar, descansar, desesperada...

¿Inquietud del enfermo sin sosiego

o el misterio de tu espíritu andariego

te puso en tan fugaz encrucijada?



¿Necesidad de amar? ¿Enamorada?

¿Esclava de ese mal tan traicionero?

Estar y ya no estar...”morirme quiero”

Lo pensaste un instante y luego: nada



El mar se convirtió en tu carcelero

y a su misterio fatal, encadenada,

te dejaste llevar en tu ciega tortura.



Y fue de nuevo aquel “morirme quiero”,

cuando presa del dolor y enajenada,

le entregaste tu cuerpo, que, por fin, descansaba.



María del Carmen 17/12/2000



(Madelca)



viernes, 14 de enero de 2011

El Gigante blanco - dedicado al Dr Favaloro

Así lo vi aquel día...
Paseaba como un ángel que custodia
a los seres que el Señor señalaba.

Y lo admiré; tan grande, tan fuerte y poderoso,
que mis ojos no dejaron de mirarlo un instante.

Cuando se me acercó, sentí algo parecido
a la falta de palabras, al calor en el alma.

El gigante de blanco se paró frente a mí
y con esa humildad que solo es de los grandes,
rozó apenas mi cara, me sonrió con cariño,
me dijo tan solo ¿cómo estás? y siguió su camino
por los blanco pasillos, con su paso cansino
y su mirada clara.

Hacía pocos días, mi corazón, abierto en dos,
descansaba en las manos de quienes él formara
y hoy late tranquilo, ya devuelto a la vida,
que poca le quedaba.

El gigante de blanco me lo había dado todo.

Cuando el mío ya sano, latía, sentía, amaba,
el suyo en mil pedazos
Hasta los brazos del Señor llegaba.

María del Carmen Reyes

Madelca.

martes, 21 de diciembre de 2010

Cuando tu seas viejo - Madelca -


Cuando tú seas viejo e imagines tu futuro incierto,
cuando el pelo encanezca y la piel por los años se aje,


cuando la vista y el oído del todo no te alcancen,
mirarás a los otros casi con desconcierto.


Mirarás a tus pares que allí serán tu espejo,
que mostrarán muchas veces tu imágen,

la imagen que de jóven ni siquiera soñaste,
pero que llega, dulce, tranquila y a la espera de un
beso.


Y entonces será el momento preciso, el del recuerdo
de los que ayer te pidieron que les hablaras claro,


que tuvieras paciencia, cuando aún sin quererlo
olvidaran las cosas que hace un minuto hicieron-


No te fastidies, ten paciencia y ten claro
que un día, tú también, serás un dulce viejo.


autora:


María del Carmen Reyes (Madelca)





viernes, 10 de diciembre de 2010

El Gigante blanco - Al Doctor Favaloro

Así lo vi aquel día...
Paseaba como un ángel que custodia
a los seres que el Señor señalaba.
Y lo admiré; tan grande, tan fuerte y poderoso,
que mis ojos no dejaron de mirarlo un instante.

Cuando se me acercó, sentí algo parecido
a la falta de palabras, al calor en el alma.

El gigante de blanco se paró frente a mí
y con esa humildad que solo es de los grandes,
rozó apenas mi cara, me sonrió con cariño,
me dijo tan solo ¿cómo estás? y siguió su camino
por los blanco pasillos, con su paso cansino
y su mirada clara.

Hacía pocos días, mi corazón, abierto en dos,
descansaba en las manos de quienes él formara
y hoy late tranquilo, ya devuelto a la vida,
que poca le quedaba.


El gigante de blanco me lo había dado todo.
Cuando el mío ya sano, latía, sentía, amaba,
el suyo en mil pedazos
hasta los brazos del Señor llegaba.


María del Carmen Reyes
Madelca.